viernes, 10 de noviembre de 2017

Kierkegaard: sobre "el pecado original de la cristiandad"

Cito:
"La confusión fundamental, el pecado original de la cristiandad año tras año, década tras década, siglo tras siglo, es que ha perseguido el insidioso propósito -medio inconsciente de lo que deseaba y esencialmente inconsciente de lo que hacía-, de arrebatar a Dios sus derechos, como propietario de la cristiandad, y se ha metido en la cabeza que la raza, la raza humana, era la inventora, o había llegado muy cerca de inventar el cristianismo. Así como en derecho civil una fortuna vuelve al Estado cuando, durante un determinado periodo de años, nadie la ha reclamado ni se ha presentado ningún heredero, así la raza, equivocada por la observación del hecho trivial de que la cristiandad es una cosa que actualmente existe, ha pensado para sí como sigue: Hace tanto tiempo que Dios ha dejado de llamarse propietario o dueño, que el cristianismo ha revertido consecuentemente a nosotros, que podemos abolirlo, modificarlo ad libitum, tratando al cristianismo no como algo que en obediente servicio a la majestad de Dios debe ser creído, sino como algo que, para ser aceptable, debe ser tratado con la ayuda de razones para satisfacer a 'la época', 'al público', a 'esta distinguida asamblea'. Toda revolución en la ciencia...contra la disciplina moral, toda revolución en la vida social...contra la obediencia, toda revolución en la vida política...contra el gobierno mundano. Todo eso se deriva de querer arrebatar a Dios el cristianismo. Esta revolución -el abuso de la 'raza humana' como categoría- no se parece, sin embargo, a la rebeldía de los titanes, porque tiene lugar en la esfera de la reflexión, y se repite insidiosamente de año en año, de generación en generación. La reflexión arranca sólo un pequeño pedazo cada vez, y sobre él se puede decir siempre: 'En las cosas pequeñas, uno puede consentir'. Pero, al final, la reflexión se lo habrá llevado todo sin que nadie lo advierta, porque lo hace poco a poco (...)
"Toda duda (que, dicho sea entre paréntesis, es simplemente una desobediencia a Dios, cuando se considera éticamente...) tiene su último asidero en una ilusión de la existencia temporal: en que, siendo nosotros muchos, casi tantos como toda la humanidad, podemos llegar a intimidar alegremente a Dios y ser el Cristo. Y el panteísmo es una ilusión acústica, que confunde la vox populi con la vox Dei; es una ilusión óptica, un dibujo de nubes formado por la reflexión de la existencia temporal, que aparece como si fuese eterna"

Soren KIERKEGAARD, "Mi punto de vista", Aguilar, Buenos Aires 1959, pp. 176-179

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